lunes, 18 de noviembre de 2013

La opinión de Alicia Cervera: Raúl Agné


Raul Agné

Raúl Agné tiene sus detractores. Es lógico. Ni siquiera Dios ha logrado caerle bien a todo el mundo… Escucho, leo y percibo cierta animadversión hacia la figura del actual entrenador del Cádiz, que se convierte en crítica feroz e incluso voraz cuando el equipo obtiene resultados negativos.

Históricamente todos necesitamos echarle las culpas a algo o a alguien cuando las cosas no terminan de salir como esperamos. Lo veo lícito, humano y respetable, pero no razonable. En fútbol, nada ocurre a consecuencia de lo que hace una persona. El técnico tiene gran responsabilidad en lo que se hace en el campo, pero no toda, y no podemos eximir a todos los demás cuando los resultados no acompañan.

El fútbol es un deporte de equipo, E-Q-U-I-P-O, lo que quiere decir que es responsabilidad de todos y cada uno de los que lo integran. Algunos más, evidentemente, pero todos tienen mucho que decir cuando se gana o se pierde.

Lo que no me vale es el aprovechado de turno. A ése me dirijo. Aquel que permanece calladito cuando se gana, diciendo frases como “es que este año tenemos un equipazo” o “menudo nivel tiene esta plantilla, es normal que se gane” y cuando se pierde su única obsesión es pedir el cese del técnico.

Muchos me ponen de buen ejemplo el año de Javi Gracia y que conste en acta que me parece un pedazo de técnico. Aquella temporada se hicieron buenos partidos, divertidos para el espectador, con tres futbolistas (Enrique, Fleurquin y Raúl López) que habían jugado en Primera División. Pero también se firmaron auténticos truños como ante Conquense, Balona, Écija, Marbella… Y nadie atacó al entrenador. Eso sí, un pequeño sector disidente acusó al equipo de ser demasiado alegre en defensa, mostrando su preocupación de que aquello nos pasaría factura en las eliminatorias de ascenso.

¿Y qué ocurrió? Que ascendimos gracias a un ramplón 1-0 de gol en jugada ensayada, que ante el Irún lo pasamos fatal, que el planteamiento en tierras vascas fue lamentable no, lo siguiente, y que si no llega a ser por la doble parada de Kiko Casilla, no sé qué hubiera pasado entonces.

Seamos sensatos. No ascendamos tan pronto a unos al olimpo de los Dioses, mientras que a otros a la mínima de cambio los descendemos a los infiernos. Dejemos trabajar en paz a este pedazo de profesional que tenemos en el banquillo del Cádiz. Lo merece.

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